
Mario Crespo me parece un buen tipo. No es amigo mío, pero las presentaciones de libros (suyos o ajenos) que idea me parecen simpáticas. En la de este, se habló de confundir al lector, de llevarle al terreno alucinado de un documentalista en crisis. En este sentido, la novela está muy conseguida. También logra reflejar perfectamente la rutina del trabajador público sobrecualificado, y da a entender, no sin cierta ironía, que la salida a esta monotonía es únicamente la locura.
Se comentó también, en la presentación, los términos de la tan renombrada autoficción. Lo cierto es que estoy hasta las narices de la autoficción. Parece que para ser buen escritor hoy es imprescindible hacer autoficción, meter referencias al mundillo de la red, y dejar claro que admiras a Don DeLillo, Vila-Matas y David Foster Wallace. Por no hablar de los amiguetes autodenominados underground. Me hace mucha gracia que la gente titule sus propios grupos como si se creyeran la generación del 27. ¿Qué escritor, desde Rimbaud y Verlaine, no es underground? ¿Antonio Gala, Carmen Posadas? No, porque no hablan de Foster Wallace, aunque vendan ejemplares a manos llenas. Harto estoy, repito, de la autoficción. Porque en realidad, todo escrito es autoficción. Pero eso no es culpa de Mario Crespo.
Lo que sí es culpa de Mario Crespo es resultar predecible “Llega a casa más tarde de lo habitual, come los macarrones a la boloñesa que le ha preparado María, se pone a leer y se queda dormido“, reutilizar artículos de periódico en el blog, del blog a la novela, ser redundante “La casa está desordenada y sucia. Cada día se preocupa menos por el hogar” (pg 92). Gracias a Biblioteca Nacional, también entiendo porque no hay muchos libros sobre cajeras de supermercado, empleados de mantenimiento, amas de casa o documentalistas “El fin de semana le sirve a Pablo para dormir, ver la tele, poner dos lavadoras, limpiar la casa e ir a comprar al centro comercial con María” (pg 95). Trepidante. En su favor, decir que refleja muy bien esa crisis rutinaria de los treinta. Pero no es un libro que me haya enganchado. ¿Significa esto que no daré otra oportunidad a Mario? Ni mucho menos. Buscaré con ahínco la señalada e inencontrable LS6. Porque Mario Crespo me sigue pareciendo un buen tipo.
Un abrazo, mis fantasmas.

Mario Crespo (dcha) en la presentación madrileña de Biblioteca Nacional