Adiós, Eiko, adiós.

Que Dior te guarde en su gloria.

Fotograma de Dracula

Si hace unos días me regodeaba en un divertidísimo post en La invasión de las Ultracerdas, hoy me entero, triste casualidad, del reciente fallecimiento de Eiko Ishioka, debido a un cáncer de páncreas (ay).

Eiko fue la creadora del indomable vestuario de “Drácula” de Francis Ford Coppola, que en 1992 le dio el Oscar. Su trabajo en el cine era muestra de una creatividad desbordante, y su sintonía con el director Tarsem Singh se tradujo en cuatro películas: “La Celda“, “The Fall: El Sueño de Alejandría“, la reciente “Immortals” y  “Mirror, Mirror“, con Julia Roberts como madrastra. Eiko también trabajó a las órdenes de Ray Loriga en “Teresa, El Cuerpo de Cristo“, una película que, si no habéis visto, fantasmas, os recomiendo. Su cuidado estético (hay auténticas obras de arte en ciertos planos, literalmente) es minucioso, algo que conducía inevitablemente a esta diseñadora.

Fotograma de Immortals

Un abrazo, mis fantasmas.

Invitación a una fiesta de fantasmas

Aun no he llegado a ninguna conclusión respecto al debate sobre las descargas en internet, y en cierto modo me alegro, pues una realidad tan cambiante como la virtual merece opiniones y puntos de vista flexibles. Por lo pronto, con el desembarco en masa de los lectores electrónicos, he decidido preparar un aperitivo gratuito para que podáis disfrutar en vuestras pantallas, queridos fantasmas. Se trata de “Invitación a una Fiesta de Fantasmas“, un pequeño libro virtual en el que podréis encontrar tres de los relatos previamente publicados en Fiesta de Fantasmas (Bubok, 2009) y otros cinco microrrelatos. De estos últimos, tres son inéditos y los otros dos, “Comienza el turno” y “Cable rojo” han aparecido por la red.

Sé que para los que visitáis esta casa habitualmente no resulta muy novedoso, pero también pienso que puede ser un buen regalo: ¿Acaso no se cuelgan vídeos en los muros virtuales cuando el perfil cumple años? Pues ahora, si os apetece, podéis regalar un libro, o su versión ePub para eReaders, que también se encuentra disponible.

Os dejo el enlace, totalmente gratuito, legal, no tengáis miedo, que el FBI no os va a detener, aquí, en Bubok.

Un abrazo, mis fantasmas.

Esta tarde…

… a las 19:30 h, el escritor Mario Crespo presenta su última novela, “Biblioteca Nacional“.

Será en  la Fnac Castellana (Pº Castellana, 79 – Metro Nuevos Ministerios). Contará con la presencia del escritor Óscar Esquivias. Y de la mía, claro, pero yo no pienso hablar en público (sobretodo porque nadie me lo ha pedido). Os dejo con la balada irlandesa que comparte título con el blog del autor (versión McKennitt-friendly, por supuesto):

 

Un abrazo, mis fantasmas.

Proyectos 2012

Parece que enero ha llegado cargado de chispas de esperanza, proyectos, y algunos regalos que, no por esperados, dejan de ser sorprendentes. Una amiga me ha confeccionado un bolso estupendo y además, me presta “Cartas a Yves”, del que pronto tendréis una reseña. Quizá la última en un largo periodo, porque entre mis nuevas obligaciones laborales y la cantidad de páginas de “The Marriage Plot”, el siguiente en cola, las reseñas serán más espaciadas.

En cuanto a proyectos literarios, hay tres en marcha. Uno ya no depende de mí: una novelita (apenas supera las cien páginas) enviada a concurso. Otra, pendiente de lectura por parte de una editora, que al menos sé con seguridad que la ha aceptado (otra cosa es que alcance la calidad y podáis verla publicada). Y por último, un proyecto que depende únicamente de mí, con lo que será el primero en ver la luz, en forma de descarga gratuita, y que espero que os guste. Iré informando, por supuesto.

Un abrazo, mis fantasmas.

El eterno debate sobre piratería

El cierre de Megaupload por parte del FBI reabre el enésimo debate sobre las descargas en Internet.

En las diferentes posturas que se defienden (y que encuentran en los comentarios de los internautas su expresión más alterada por las emociones) se encuentran gradaciones de todo tipo, que pueden generar cierta confusión, pero que yo encuentro plurales y necesarias, ya que estamos ayudando entre todos a la evolución de un paradigma. Y eso, queridos fantasmas, viene sin libro de instrucciones.

Por lo pronto, huyo de los extremismos. No estoy de acuerdo con el “todo gratis”. Porque ese “todo gratis” es el que ha conducido al cierre del diario Público; porque vivimos en un mundo en el que nada es gratis. Porque, de solicitar cultura gratuita, ¿por qué no pedir servicios sanitarios gratis, comida gratuita, vivienda libre de hipotecas? Pero, claro –y reconozco que este es un argumento muy demagógico-, nadie se levanta a las cinco de la mañana a hornear pan por amor al arte.

Tampoco estoy de acuerdo con la censura que los grandes empresarios de la antigua industria musical, cinematográfica o editorial puedan ejercer sobre ciertas páginas de descarga. Me parece una medida un tanto inútil: cerrarán una pero, al cabo de un mes, otra habrá surgido de manera parecida, con distinto nombre, pero igual objetivo. Nadie puede quitar el derecho a prestar un libro, un disco, una peli, a un amigo.

¿Hacia dónde caminamos? Veo un futuro con tantas posibilidades como posturas ante esta situación, y seguramente sea la convivencia entre todas ellas lo que conduzca a una solución por consenso mayoritario. Dos cosas tengo muy claras: la industria del ocio ha de cambiar su mecanismo (estrenos on-line a bajo precio, streaming, lanzamiento de los soportes simultáneamente) y, por otro lado, el internauta ha de aprender a pagar por su entretenimiento (que es el trabajo de otros) igual que paga por el trabajo del panadero. ¿Será el fin de los intermediarios? ¿Serán los creadores solo vocacionales, y no profesionales, porque no puedan vivir de lo que escriben/componen/ruedan? ¿Qué opináis?

Veremos, mis fantasmas.

Con la boca abierta

Foto de EL PAÍS

Cuando pensé que había perdido la capacidad para quedarme con la boca abierta (y no, no hablo metafóricamente), ayer me sucedió en un par de ocasiones. Una, viendo la estatua que Carlos Fabra construye a la entrada del aeropuerto deshabitado de Castellón, provincia de la que fue diputado durante 16 años. Automáticamente recordé un episodio antiguo de los Simpsons en el que se forja una estatua dorada del fundador de Springfield. Y otro de American Dad, más afilado, en el que utilizan dinero público para homenajear a la rana imagen de unos conocidos cereales con una estatua de oro. Pero claro, esto no son dibujos animados. Esto es la puta realidad. Mandíbula al suelo (ahora sí es metafórico).

Otra, escuchando el Rollo de Goio número 100, en bi fm, me sorprende casi al final (2727) una agradable mención a este vuestro blog, alabando su falta de dogmatismo y capacidad de síntesis en la crítica literaria. Muchísimas gracias desde aquí a Goio, al que Draculina y yo deseamos que llegue a otros cien programas (y cuyo Banquete a la Tropa supone un ejemplo constante de crítica exhaustiva y de buen tono). Uno se piensa que casi nadie le lee, pero promociones como esta le pillan en bragas… y os dejo dudando si es metafórico o no.

Besos, mis fantasmas.

Abogados del diablo y peloteos infinitos.

Vámonos de links, fantasmas. Como no puedo encontrar el artículo de EL CULTURAL, me remito a la reflexión de la Sargento Margaret y a una entrevista con Ignacio Echevarría. Según las ganas y el tiempo podréis profundizar en el tema con otros enlaces.

Un buen actor con Keanu Reeves

Voy al grano: al parecer, a Ignacio Echevarría le cayó una buena por una crítica destructiva sobre la apuesta editorial del grupo PRISA en 2004. Recientemente, escribe un artículo hablando de los trolls y los mimosines (pelotas que comentan cualquier publicación de los escritores), y el daño que pueden causar.

Poco tengo que añadir a las reflexiones de la Patrulla, pero sí me gustaría comentar lo difícil que resulta hacer una crítica imparcial. La necesidad de hacerla pública o no es otro tema, pero al menos que goce de cierta objetividad, lejos de intereses comerciales o de otro tipo, que no resulte sesgada y que se firme con nombre y apellido empieza a ser un objetivo utópico. No pretendo dar con la solución, pero sí destacar ciertos aspectos, casi psicológicos, que dan qué pensar:

- Una mala crítica (firmada) es más creíble que una buena. Debido a la corrupción de los medios de comunicación por parte de enormes grupos empresariales que los manipulan, es difícil encontrar malas críticas: si alguién tiene el arrojo de decir lo que piensa, corre el riesgo de que le hagan un Echevarría. Y no nos fiemos de los críticos independientes: muchas veces se encharcan en el amiguismo o en el soborno de las editoriales que envían los libros.

-Es muy fácil dejarse llevar por la ironía, el insulto, en definitiva, la amoralidad, desde el anonimato (quedó demostrado en los famosos experimentos de Milgram y de Zimbardo), algo que la red ofrece con mucha frecuencia, y aunque resulte divertido de leer, al autor objeto de la crítica no le hace tanta gracia.

-¿Será por este aumento de la destructividad por el que nadie admite críticas en la red? Entiendo que no se admitan desde un comentarista anónimo, pero alguien que publica (autor y editor, ojo) un libro se expone a recibir la opinión de sus lectores (algo que, muchas veces, no tiene nada que ver con la cifra de ventas) y debería ser consciente de que esta opinión, bien argumentada, razonable, puede ayudar a mejorar, aportar matices, ayudar a correr la voz. Me gusta la gente que responde: gracias por tu opinión.

-No exite la novela perfecta. Ni la película, ni la obra de arte perfecta. Puede existir perfección técnica, desde luego, pero al entrar en el terreno de la creación, la subjetividad (en forma de emociones) se apropia del espacio, de la visión, del juicio. Por eso resulta tan fácil criticar… y casi imposible justificarlo.

En fin, reflexiones que podría dejar en un cuaderno, pero las plasmo aquí porque me interesan vuestros comentarios. Besos, mis fantasmas.

El Jardín Literario: Sueños de bolsillo

Me he enfrentado a la lectura de Sueños de bolsillo a saltos, y no sé si es la mejor manera de tratar las aventuras adolescentes de Tommaso Rossi, un trasunto apenas disimulado de su autor, Francesco Spinoglio. Por otro lado, la historia no necesita de mucha atención: no existe una trama rebuscada ni una cantidad de personajes inabarcable como para no poder interrumpir la lectura.

 

Ya nos avisa José Ángel Barrueco en su estupendo (cuando abandona el resumen a favor de la opinión) prólogo que Spinoglio no oculta sus influencias, es más, las explicita en el libro. Tampoco oculta sus intenciones: dejar claro su deseo de perdurar, de no llevar una vida normal, ordinaria, racional. “El objetivo de esta novela es, entre otros, fomentar la reflexión y despertar emociones fuertes en el lector“. Un deseo compartido con cualquier escritor que Francesco muestra descaradamente. Porque otra de las facetas del protagonista, y casi diría que del propio autor, por lo poco que le conozco, es su arrojo, su valentía. Una sinceridad que encaja a la perfección con el niño Tommaso, que tilda de fea a su profesora, que se enfrenta al mundo con mentiras, con puñetazos y tacos, con un desparpajo infantil que te adentra en la historia con facilidad, que hace fluir la empatía. Salvo en algunos puntos: por ejemplo, tras un parlamento sobre el deseo de convertirse en Duende Verde, suelta “una vida embotada de racionalidad se me antojaba sosa“. ¿Bien escrito? Por supuesto. Y no sale del tono general de la novela. Pero a mí me sacude un poco: tras haber conseguido meterme en el pensamiento infantil de Tommaso, una frase así me devuelve a la realidad de un bofetón, me recuerda que es un adulto quien escribe esto. Algo que ya sé desde la primera página, pero que no me apetece confirmar ahora que ya estaba sintiendo sus ansias de supervillano.

No quiero revelarlo, pero el final del libro, desencadenado a partir de un encuentro en cierta habitación alemana, me ha encantado.

Os gustará si leeis biografías, memorias con cierto sarcasmo, a John Fante, el surrealismo italiano salpicado de tacos. No os gustará si preferís la sutileza, asistir en lugar de escuchar, la fantasía poética sustituyendo la prosa acertada.

Besos, mis fantasmas.

Preguntas para el 2012

¿Seguirá el affaire del mundo con Florence+The Machine?

Ilustración de Kiersten Essenpreis

¿Harán de una maldita vez un reboot en condiciones (llamesé película, serie, cómic, juguetes), de lo más mainstream, de los Masters of the Universe?

¿Se consolidará la aerografía como el nuevo arte del maquillaje?

¿Dará buenos resultados en taquilla Fill de Caín, o todo el mundo la considerará la versión catalanofila de Tenemos que hablar de Kevin, debido a su estreno posterior?

¿Encontrarán las editoriales una manera de mantener un catálogo digital de calidad a unos precios razonables? ¿O se extenderá la piratería?

 ¿Se instaurará en España un iTunes de libros y otro de películas?

¿Cuántos cines se convertirán en H&M’s?

¿Se nos comerán los mercados? Si es así, ¿cómo saldremos tras su digestión?

¿Llegará algún año a cambiarse la ley electoral?

Besos, mis fantasmas.

2011. Un resumen.

 

Reloj de la Puerta del Sol

Sería imposible resumir todo lo que ha pasado este año, y la palabra “balance” me da cierta alergia, tanto por su connotación empresarial como por la sensación de obligado equilibrio que sugiere… en lo personal me han ocurrido muchas cosas, unas buenas y otras muy malas, así que intentaré ceñirme a los post del año (algunos solo vieron la luz en mi cabeza)como guía de esta… revisión.

Tienes mucho arte: este año he vuelto a visitar en Madrid la expo de Yves Saint Laurent, más completa que la de Coruña aunque peor presentada, sobretodo en cuanto a utilización del espacio. En mi corazoncito se quedan los trabajos de Roland Fischer en el cada vez más vacío Domus Artium, un espacio de ensueño que por culpa del politiqueo adolece de una muerte anunciada. No es el primer caso (hola, Centro Niemeyer) pero sí el que más me afecta emocionalmente, así como a nuestra amiga Fátima y a su hermano.

Amigos y amantes: en la memoria quedan las JMJ y toda la polémica que trajeron, la ilusión del 15-M y su contagio, así como la decepción al ver como un fuerte deseo de cambio no es suficiente para hacer que este llegue. Y por último, que siete años después de la legalización de mi matrimonio, ciertos ciudadanos aun duden sobre como se nombra. Y lo que nos queda.

Lo tuyo es puro teatro: Ser testigo del éxito y la presencia de Carlos Be en la capital es todo un honor. Quedaron sin crítica Locuras cotidianas, La extraña muerte de Ulrike M., La decisión de John, y tantas obras que, la verdad, he dejado de valorar en este espacio por mi falta de conocimiento en todo lo referente a las artes escénicas, a pesar de lo que disfruto con ellas. Respecto a las series, he seguido por vicio los enormes altibajos de True Blood, la adicción pausada a Mad Men y el descubrimiento de American Horror Story y la irregular Once Upon a Time. Una vez pasada la moda de los vampiros, el 2012 será un año de cuentos de hadas. Advertidos quedáis, fantasmas.

El jardín literario: Imposible resumir. Este es un blog mayoritariamente de letras, donde cuelgo opiniones más o menos acertadas, más o menos irónicas. La Carretera, Teleshakespeare, el adiós a Agota Kristoff que nos legó El Cuaderno… y muchos más que me dejo en el tintero. Sin duda, el libro que más he disfrutado este 2011 ha sido Tenemos que hablar de Kevin. Para el año que viene, espero con ganas su adaptación con nuestra bienamada Tilda Swinton y, por otro lado, el libro de un compañero de gremio al que he tenido el placer de conocer este año, así como a sus amigos eutelequianos: Angustia, de Jose Ángel Barrueco.

Fantasmas: Ah, no, esto es imposible. Es más fácil que Draculina se compre un bronceador antes que destacar momentos de esta sección. Digamos solo que las agradables sorpresas que me ha traído el tercer año del blog han sido mi motivación para mantenerlo, para compartir buenas noticias y otras miradas. En los enlaces de aquí y de allá se encuentran sorpresas, y detrás, personas.

Feliz año nuevo, mis fantasmas.