Un discurso encendido

Casi 16.500 millones de visitas ha recibido el vídeo de Zach Wahls desde que se colgó el año pasado, lo que le ha granjeado entrevistas en muchos medios norteamericanos. Respecto al discurso de este chaval de 19 años (que os enlazo con subtítulos en castellano), poco hay que añadir. Nunca está de más el activismo inteligente, bien argumentado y, por qué no, emotivo. Y más en estos tiempos de libros que pretenden sanar lo que no necesita cura.

No sorprende saber a quién pertenece la editorial…

Un abrazo, mis fantasmas.

 

Cartas a Yves

Solo existen dos tipos de literatura: la que te gusta y la que no. Todo lo demás son teorías, esquemas, críticas, opinión y sobretodo, justificaciones. Ahí van las mías.

¿Es literatura el conjunto de cartas de un viudo? En más de un lugar he leído que una novela es una larga carta escrita al lector. Que las lecturas más interesantes se escriben pensando en un destinatario concreto. Y no es poco frecuente la novela que recurre al estilo epistolar. Desde luego, Pierre Bergé tiene muy claro el destinatario: el título, de la editorial Elba,  no engaña a nadie. Y su maestría sorprende.

No me gustan especialmente las biografías, y estas 86 páginas no encierran ninguna, al menos, como las conocemos al uso. Para quien tenga curiosidad por la vida de este genio, cuyas creaciones a mí me epataron, encontrará detalles, cotilleos, de primera mano. Curiosidades como que el caniche de Yves le rompió una uña a María Callas. Tonterías sin importancia. Tampoco es una elegía complaciente, sin embargo. Hay mucho rencor, tristeza. Confesiones desgarradas, ira aún reciente.

Me lo ha prestado una amiga, pero, una vez acabado, salgo raudo a comprarlo (en Tipos Infames). Porque hay que tenerlo. Con estas “Cartas a Yves“, Pierre Bergé nos ha regalado un “De Profundis” del siglo XXI.

Un abrazo, mis fantasmas.

Marzo negro

El colectivo Anonymous propone un mes de marzo en el que no se descargue ni se adquiera ningún libro, disco o película. Pero claro, Anonymous es tan líquido que me hace dudar de la efectividad de su propuesta. Y sigo pensando si apoyarla o no.

Para empezar, en este momento, hay mucha gente que no puede permitirse un CD. Por supuesto, puede comprar los de oferta o tomarlos prestados de una biblioteca. O piratearlo. El último que yo compré, hace un par de días, en unos grandes almacenes, me costó 23’99€. En iTunes está a 14’99€. En Amazon, a 10€. De todo este dinero, ¿cuánto llega al artista y cuánto se queda la discográfica, el distribuidor, el fabricante del soporte físico? Lo que pretende Anonymous, tal y como yo lo he entendido, es llamar la atención sobre ese enriquecimiento malsano de los intermediarios de la industria cultural. También pretendieron, en su día (y no negaré que creí en su propuesta, mezclada con la del 15M, y la apoyé), terminar con el bipartidismo en este país. Resultado: Mariano Rajoy.

Lo que nos recuerda, queridos fantasmas, que la verdadera revolución solo llega si todos nos ponemos en marcha. Porque Anonymous es poderoso, sí, pero no tiene capacidad de promoción, no llega a todos los rincones, ni a todas las almas. Porque si realmente no consumimos durante un mes ¿ocurriría algo? Veamos: trabajadores de grandes multinacionales serían despedidos, PYMEs cerrarían (esto incluye librerías, editoriales, videoclubs y tiendas de discos, si es que queda alguna), y los creadores ganarían una miseria… pero esto ya está sucediendo. Todos los días.

Es un tema difícil. Como siempre, estoy deseando escucharos.

Un abrazo, mis fantasmas.

The Artist

Menuda semana de películas aburridas: El discurso del rey,  Midnight in Paris, El truco final y The Artist. Ojo, que no digo que estén mal ejecutadas, dirigidas, guionizadas o interpretadas, simplemente, ninguna llegó a tocarme la fibra. Ninguna me emocionó. Si acaso, la de Woody Allen fue la más inspiradora, pero encontré el final (la resolución de la trama en la época actual) un pelín precipitado.

La más decepcionante resultó, sin duda, The Artist, que me vino a confirmar que la maquinaria de promoción es casi más importante que, en este caso, la originalidad de la película. Porque el argumento ha sido tratado muchas veces en el cine, y porque se nos ha vendido como la gran sorpresa del cine francés, el gran descubrimiento. Pero cuando empiezan a aparecer rostros conocidos como el de John Goodman, Malcom McDowell, o Penelope Ann Miller, uno comienza a sospechar de las aspiraciones de galardón en este film.

Rodar una película hoy día como se haría en los años veinte, a pesar de la valentía, tampoco es original. Y como único ejemplo, os enlazo aquí una película rodada con el mismo supuesto (que no presupuesto), muy cercana a mi corazoncito por la temática, que no gozó ni de la mitad de la promoción que está teniendo The Artist.

Un abrazo, mis fantasmas.

Adiós, Eiko, adiós.

Que Dior te guarde en su gloria.

Fotograma de Dracula

Si hace unos días me regodeaba en un divertidísimo post en La invasión de las Ultracerdas, hoy me entero, triste casualidad, del reciente fallecimiento de Eiko Ishioka, debido a un cáncer de páncreas (ay).

Eiko fue la creadora del indomable vestuario de “Drácula” de Francis Ford Coppola, que en 1992 le dio el Oscar. Su trabajo en el cine era muestra de una creatividad desbordante, y su sintonía con el director Tarsem Singh se tradujo en cuatro películas: “La Celda“, “The Fall: El Sueño de Alejandría“, la reciente “Immortals” y  “Mirror, Mirror“, con Julia Roberts como madrastra. Eiko también trabajó a las órdenes de Ray Loriga en “Teresa, El Cuerpo de Cristo“, una película que, si no habéis visto, fantasmas, os recomiendo. Su cuidado estético (hay auténticas obras de arte en ciertos planos, literalmente) es minucioso, algo que conducía inevitablemente a esta diseñadora.

Fotograma de Immortals

Un abrazo, mis fantasmas.

Invitación a una fiesta de fantasmas

Aun no he llegado a ninguna conclusión respecto al debate sobre las descargas en internet, y en cierto modo me alegro, pues una realidad tan cambiante como la virtual merece opiniones y puntos de vista flexibles. Por lo pronto, con el desembarco en masa de los lectores electrónicos, he decidido preparar un aperitivo gratuito para que podáis disfrutar en vuestras pantallas, queridos fantasmas. Se trata de “Invitación a una Fiesta de Fantasmas“, un pequeño libro virtual en el que podréis encontrar tres de los relatos previamente publicados en Fiesta de Fantasmas (Bubok, 2009) y otros cinco microrrelatos. De estos últimos, tres son inéditos y los otros dos, “Comienza el turno” y “Cable rojo” han aparecido por la red.

Sé que para los que visitáis esta casa habitualmente no resulta muy novedoso, pero también pienso que puede ser un buen regalo: ¿Acaso no se cuelgan vídeos en los muros virtuales cuando el perfil cumple años? Pues ahora, si os apetece, podéis regalar un libro, o su versión ePub para eReaders, que también se encuentra disponible.

Os dejo el enlace, totalmente gratuito, legal, no tengáis miedo, que el FBI no os va a detener, aquí, en Bubok.

Un abrazo, mis fantasmas.

Esta tarde…

… a las 19:30 h, el escritor Mario Crespo presenta su última novela, “Biblioteca Nacional“.

Será en  la Fnac Castellana (Pº Castellana, 79 – Metro Nuevos Ministerios). Contará con la presencia del escritor Óscar Esquivias. Y de la mía, claro, pero yo no pienso hablar en público (sobretodo porque nadie me lo ha pedido). Os dejo con la balada irlandesa que comparte título con el blog del autor (versión McKennitt-friendly, por supuesto):

 

Un abrazo, mis fantasmas.

Proyectos 2012

Parece que enero ha llegado cargado de chispas de esperanza, proyectos, y algunos regalos que, no por esperados, dejan de ser sorprendentes. Una amiga me ha confeccionado un bolso estupendo y además, me presta “Cartas a Yves”, del que pronto tendréis una reseña. Quizá la última en un largo periodo, porque entre mis nuevas obligaciones laborales y la cantidad de páginas de “The Marriage Plot”, el siguiente en cola, las reseñas serán más espaciadas.

En cuanto a proyectos literarios, hay tres en marcha. Uno ya no depende de mí: una novelita (apenas supera las cien páginas) enviada a concurso. Otra, pendiente de lectura por parte de una editora, que al menos sé con seguridad que la ha aceptado (otra cosa es que alcance la calidad y podáis verla publicada). Y por último, un proyecto que depende únicamente de mí, con lo que será el primero en ver la luz, en forma de descarga gratuita, y que espero que os guste. Iré informando, por supuesto.

Un abrazo, mis fantasmas.

El eterno debate sobre piratería

El cierre de Megaupload por parte del FBI reabre el enésimo debate sobre las descargas en Internet.

En las diferentes posturas que se defienden (y que encuentran en los comentarios de los internautas su expresión más alterada por las emociones) se encuentran gradaciones de todo tipo, que pueden generar cierta confusión, pero que yo encuentro plurales y necesarias, ya que estamos ayudando entre todos a la evolución de un paradigma. Y eso, queridos fantasmas, viene sin libro de instrucciones.

Por lo pronto, huyo de los extremismos. No estoy de acuerdo con el “todo gratis”. Porque ese “todo gratis” es el que ha conducido al cierre del diario Público; porque vivimos en un mundo en el que nada es gratis. Porque, de solicitar cultura gratuita, ¿por qué no pedir servicios sanitarios gratis, comida gratuita, vivienda libre de hipotecas? Pero, claro –y reconozco que este es un argumento muy demagógico-, nadie se levanta a las cinco de la mañana a hornear pan por amor al arte.

Tampoco estoy de acuerdo con la censura que los grandes empresarios de la antigua industria musical, cinematográfica o editorial puedan ejercer sobre ciertas páginas de descarga. Me parece una medida un tanto inútil: cerrarán una pero, al cabo de un mes, otra habrá surgido de manera parecida, con distinto nombre, pero igual objetivo. Nadie puede quitar el derecho a prestar un libro, un disco, una peli, a un amigo.

¿Hacia dónde caminamos? Veo un futuro con tantas posibilidades como posturas ante esta situación, y seguramente sea la convivencia entre todas ellas lo que conduzca a una solución por consenso mayoritario. Dos cosas tengo muy claras: la industria del ocio ha de cambiar su mecanismo (estrenos on-line a bajo precio, streaming, lanzamiento de los soportes simultáneamente) y, por otro lado, el internauta ha de aprender a pagar por su entretenimiento (que es el trabajo de otros) igual que paga por el trabajo del panadero. ¿Será el fin de los intermediarios? ¿Serán los creadores solo vocacionales, y no profesionales, porque no puedan vivir de lo que escriben/componen/ruedan? ¿Qué opináis?

Veremos, mis fantasmas.