Nada más llegar a Madrid esta mañana, deduzco que las caras que veo en los capitalinos -párpados a medio cerrar, mirada de soslayo, nariz arrugada-, son de cierto odio.
No es porque se pasen todo el día con cánticos religiosos, ya que estamos acostumbrados a latinos con móviles escupiendo reggaetón a todo volumen, altavoces con micrófono destrozando grandes éxitos, algún violín virtuoso y mucha flauta de pan.
No es porque el centro esté cerrado y el trasporte sea un caos, en Madrid eso es el pan nuestro de cada día, además, también lo cortaron cuando ganamos un Mundial, por la manifestación del Orgullo, por la huelga general, por el 15M… ocupar espacios públicos de forma pacífica no es ilegal. Creo.
No odian a los peregrinos porque el ayuntamiento más endeudado de Europa les sufrague el transporte público, al fin y al cabo, estos jovencitos dejan dinero en sus menús (baratos, pero catorce menús son catorce euros, señor hostelero. Nos quejamos por todo, dice Draculina), y mucho más rentable les está saliendo a los chinos, que hacen su agosto con los menores que compran el vino de misa en su establecimiento, como demuestra la fotografía superior. Por cierto, uno de esos menores, que supongo católico devoto y practicante, me ha hecho ojitos esta mañana en el metro. Doy fe.
No, la gente les mira mal porque los pobres, entre los treinta y pico grados asfixiantes, las noches moviditas en los duros suelos de polideportivos y colegios, el desarreglo hormonal propio de la adolescencia y las caminatas que se pegan, sin poder cambiarse en todo el día… pues eso, que los peregrinos huelen mal. Y yo, que soy muy frívolo, superficial, y partidario de que la explicación más sencilla es la más probable, creo que la razón de todo este ambiente tenso entre laicos y simpatizantes de Benedicto se podría solucionar con un extra de desodorante. Total, han hecho papel higiénico pro-papa.
Os dejo un par de enlaces interesantes. Aquí, lo curioso de una cuota simbólica que cobran a los voluntarios, gracias a nuestra querida Sylvia. Aquí, la manifestación laica vivida desde el punto de vista del gran comunicador Abel Arana.
Y yo, me despido de este tema para siempre, salvo comentarios. Besos, mis fantasmas.

¡¡¡es el olor a santidad!!!
Santos los que tenemos que aguantarlo… aunque bueno, no es para tanto. Se trata de evitar el metro en hora punta. Estaba pensando que si se lo hubieran montado mejor, hubieran colocado menos confesionarios en favor de fuentecitas para refrescarse los pies, como en aquella lejana Expo’92 en Sevilla… pero tal y como están los ánimos, la gente contraria a la visita hubiera explotado por colocar esos “lujos refrescantes”. Si es que es imposible acertar… y eso que dicen que el Papa es infalible.
Uff, Daniel… es un tema sobre el que he eludido comentar gracias a que vivir en la periferia también tiene alguna ventaja y no me tocaba cerca (es un decir).
El resultado físico de la ocupación de espacios públicos es el mismo sea cual sea al motivo, pero el calado social en este caso es bien diferente. No entro en valoraciones sobre creencias (soy muy respetuosa con lo que cada cual elija o decida) pero deben permanecer en el ámbito privado. Pero cuando estos espacios y concentraciones se usan para influir en las convicciones o creencias que entran en contradicción e intentan influir en la ciudadanía y atacan lo legalmente establecido, algo está fallando.
Independientemente, no entiendo el insulto por ninguna de las partes.
Un abrazo
Para serte sincero, Isabel, lo pasé mucho peor los días en que España ganó el Mundial. Llegué a temer algún accidente serio por la ebriedad generalizada y las bocinas me crispaban mucho más que los cantos de estos chiquillos hacia los que, en el fondo, solo encuentro reconocimiento ¿quién no ha sufrido tras una clase de gimnasia en el instituto? Los veo y pienso que, simplemente, se lo están pasando bien, haciendo lo propio de su edad, como si estuvieran en unas colonias o de Interraíl, lejos de la autoridad paterna.
Al contrario que tú, opino que las creencias pueden salir del ámbito privado, aunque es decisión de cada persona. Toda religión tiene sus contradicciones y cada individuo sabrá cómo defenderlas, frente a los demás y, más importante aún, frente a sí mismo. No encuentro nada vergonzoso en declararse católico, anglicano, budista o ateo, y reunirse para compartir esas creencias o estilo de vida. La ironía de este post va dirigida, por un lado, a la rendición tan evidente de las autoridades, la comunidad y los estamentos hacia la institución eclesiástica católica y por otro lado, a la (desde mi punto de vista) excesiva crispación y tensión emocional que se genera por ambas partes: manifestaciones violentas, puñaladas, insultos y detenciones preventivas. Si la crisis no hubiese aparecido, no se cuestionaría tanto esta visita, estoy seguro. Incluso se bromearía al respecto. Pero los ánimos están muy subiditos y la sobreexposición en los medios (y en Madrid) no ayuda…
Un abrazo y gracias por tus comentarios.
Uff! Creo que no me expresé correctamente, tienes toda la razón. Por supuesto que no hay que ocultar tus creencias, a lo que me refiero es que yo puedo decir que de la religión X pero eso no me da ningún derecho a increpar a nadie. Es más, no entiendo lo de “defender” pero déjame que lo explique con un ejemplo.
Hace unos días la persona que menos me podía imaginar, por el tipo de vida que hace y como se comporta, se puso a defender la visita papal y a la iglesia. No suelo entrar en este tema (pura higiene mental) pero en un momento dado me tuve que poner borde porque yo, que no soy practicante de ninguna religión, tengo una forma de vida coherente con unos principios éticos bastante sólidos y esta persona… en fin. Supongo que sería esa incoherencia lo que la incitaba a auto justificarse en alto defendiendo incluso las afirmaciones más arcaicas. O simple necesidad de llamar la atención…
Con lo del ámbito privado no me refiero a secretismo, sino al propio convencimiento que no precisa banderas. Pero respeto cualquier opción siempre que no se metan en mi medio metro de espacio vital.
Buen debate.
Es que lo difícil (e interesante) es llegar a esa ética individual. Lo más fácil es tirar de la ética que ofrece cualquier religión y seguirla, presuponiendo que es correcta con nuestra individualidad. Pero casi nunca es así, a pesar de que las intenciones son buenas: ¿quién no está dispuesto a seguir lo de “amar al prójimo”? Yo sí, por ejemplo. Pero no sin condón…;P Una más de las miles de razones por las que no soy católico.
Un par de enlaces más:
http://www.publico.es/espana/392011/periodistas-denuncian-el-acoso-policial-durante-la-marcha-laica
http://www.larazon.es/noticia/2732-sol-territorio-comanche
A esto me refería con crispación. Pretendía bromear con ironía, pero el cariz que están tomando los acontecimientos me parece ya demasiado serio. Ya solo deseo que esta visita acabe cuanto antes. El vídeo de la periodista me ha dejado de piedra. De piedra.
Besos, mis fantasmas.
[...] y amantes: en la memoria quedan las JMJ y toda la polémica que trajeron, la ilusión del 15-M y su contagio, así como la decepción al [...]