¿Una obra maestra? No lo sé. ¿El libro que más me ha gustado del año? Sin duda. Ha ido a parar a esa lista, junto a La elegancia del erizo y El contable hindú, con los que realmente he disfrutado cada capítulo, cada párrafo, casi cada palabra.
Es cierto que tengo la noción de que el tema de una novela es muy importante para que guste, pero no solo el tema, sino cómo se trata ese tema. Hay muchos libros sobre la guerra civil, por ejemplo, pero no todos la tratan desde el mismo punto de vista. Y cuando ese punto de vista coincide con el del lector, la mitad del camino está recorrida. En un momento en que estoy preguntándome sobre la paternidad y las razones de traer al mundo nuevas vidas, encuentro por casualidad este libro, que explora con sutileza y complejidad un tabú extremadamente fuerte, el odio de una mujer por el fruto de su vientre y el derrumbe de los inefables mitos de la clase media urbana y feliz. Lionel Shriver se hizo con el prestigioso premio Orange en 2005 gracias a esta novela con la que me he quedado maravillado. Publicado por Anagrama, sufre de algún minúsculo fallo en la traducción, y en ocasiones, los personajes parecen meditar demasiado: cada acción, incluso las aparentemente más instintivas, está pensada antes de ocurrir o, si ha sucedido ya, se justifican. El libro al completo parece una justificación de la protagonista, un pastel de odio, culpa e incompresión. Pero es mi afán de sacar alguna arista a una novela adictiva, hipnótica, cruel, con un final que me ha dejado con la boca abierta. Es de las pocas veces, también, que tengo ganas de leer un libro de nuevo justo después de haberlo terminado.
Todo un descubrimiento, mil veces recomendado.
Besos, mis fantasmas.


Me he quedado prendida en las preguntas que te estas haciendo sobre la paternidad y las razones de traer al mundo nuevas vidas. Por lo que voy intuyendo de ti, no serán reflexiones banales… #intrigada
Son bastante torturadas, de hecho. Por eso las estoy plasmando en la novela en la que ando metido: me da la impresión que encajan mejor ahi que en este blog. Tendrás que esperar para resolver esa intriga ;P
Hay esperas que merecen la pena
Ay qué ganas de leerlo y eso que no me llamó nunca (en Inglaterra tuvo bastante éxito). Me lo anoto y subrayado
(No hay que pensar mucho lo de la paternidad/maternidad…es un tópico, pero si lo piensas, nunca te lanzarías…nadie en su sano juicio lo haría)
Entonces ¿por que todo el mundo se acaba lanzando? ¿Por imperativo biológico? Y quién no lo siente así, ¿busca justificaciones altruistas y después se lleva decepciones? En fin, todo un misterio.
Respecto al libro, ya me dirás… yo ya he localizado otro que tiene publicado Anagrama para la lista interminable. Un abrazo.
Es un poco triste pero creo que mucha gente lo hace porque lo que los demás lo hacen (como mucha gente se hipotecó en masa porque todo el mundo lo hacía, son temas muy distintos pero la imitación y el ser como los demás en nuestra sociedad de consumo es la base de muchas cosas). Junto a eso, se suma que desde la infancia hay ciertas cosas que nos han inculcado y aún andan con nosotros. Yo conozco a muchas personas que conviven durante años con alguien que no quieren o se casan porque toca, y tienen hijos por lo mismo. Y te hablo de gente en los 30 o más jóvenes. Hay mucho estereotipo aún…hay ideas que persisten en el subconsciente y creo que es un tema más cultural que de reloj biológico…
Estoy taaaan de acuerdo contigo. Aunque lo de la boda tiene ciertas ventajas legales, supongo que te refieres más a la parafernalia de la celebración. Seguiré reflexionando, un abrazo!
Tras esta reseña a ver quien es el listo que no se lo lee…
Me alegro de haber transmitido mi entusiasmo. Gracias por pasarte!
[...] Tenemos que hablar de Kevin de Lionel Shriver en Fiesta de Fantasmas. [...]
Me preocupa un poco el aire freudiano de toda la historia, la verdad. Y en la perli con Tilda incluso más. Cómo ves ese punto?
Lo sé, lo sé, ya me lo habías comentado. Pues, a ver, creo que aunque ilógico, una madre puede sentirse (o sufrir cierta tendencia) responsable sobre los actos de sus hijos. En cualquier caso, siempre que aparece la culpa se tiende a una interpretación o bien católica, o bien freudiana. No sé, a mí me ha gustado. Quiza haya un exceso de justificación, pero le pega al personaje. Y en la peli será más un tema de interpretación del espectador ( o al menos debería ser así, así son las pelis buenas, no?
Un saludo, gracias por pasarte!
[...] muchos más que me dejo en el tintero. Sin duda, el libro que más he disfrutado este 2011 ha sido Tenemos que hablar de Kevin. Para el año que viene, espero con ganas su adaptación con nuestra bienamada Tilda Swinton y, por [...]
[...] se escriben pensando en un destinatario concreto. Y no es poco frecuente la novela que recurre al estilo epistolar. Desde luego, Pierre Bergé tiene muy claro el destinatario: el título, de la editorial Elba, [...]