El Jardín Literario: Una educación libertina

Esta la cuelgo solo para dar envidia

Ay, las erratas. No interrumpen la lectura, pero te sacan de la historia por un segundo. Las pobrecitas. A mí, en el fondo, me gustan. Ejemplifican el defecto, lo falible de las máquinas, el carácter incontestablemente humano de la letra impresa, el fallo que escapa a la vista. Una confusión de géneros (283), unas comillas que se mueven a sus anchas (462), unos labios que cambian por dedos (288) y alguna ese de más (339, 409) como si la traductora fuese María José Cantudo. Pero no, la traducción corre a cargo de Lydia Vázquez Jiménez, con un curriculum que la convierte en candidata perfecta: catedrática de Filología Francesa y especialista en estudios libertinos.

Mi móvil hace fotos malísimas

Esa mujer, que ha tomado decisiones durante 500 páginas para trasladar la esencia del Siglo de las Luces al lector español actual, en una complicada tarea, ya que el lenguaje de Jean-Baptiste del Amo resulta tremendamente resbaladizo, contundente, serpenteante y expresivo, según Babelia. No poseo el original, pero a buen seguro, la traductora decidió dejar ese harpa con antigua hache (313) o ese tetanizar tan francés que salpica toda la novela.

Esa mujer, que le dedica una carta de amor a Jean-Baptiste en el postfacio, “insolentemente joven, provocadoramente guapo, impúdicamente frágil, descaradamente seguro de sí mismo” nos comenta Lydia, elogios a los que yo, sin duda, me sumo, pues el magnetismo del autor es incontestable. Y su talento, también: Una educación libertina se aleja, no solo de la novela actual francesa, también de la española, italiana… se aleja tanto que parece llegada del XVIII. Una novela que ha de leerse con un candil, desabrochándose el corsé poco a poco, sin artificios, revelando la suciedad, el hedor, la crudeza de la humanidad. Un libro que es, todo él, como una gran errata que destroza lo infalible y lo inmortal, un libro eterno. Es, en reflexiones de Alberto Olmos, una novela que nació vieja, en formol. Escrita por un alma de 22 años, se transforma en proeza. Con algún inevitable tópico, algunos “musculosos brazos” (233), pero una proeza al fin y al cabo. No me extrañan los premios, son merecidos. Es más, propondría a Jean-Baptiste como presidente del mundo, si no fuera porque el puesto lo ocupa su paisana. Las dos líneas en que transforma el plagio a El Perfume en un homenaje me conquistaron, por cierto.

Decíamos, esa mujer enamorada, Lydia, traduciendo con fervor entre clase y clase, debate y charla-coloquio, incontables horas que yo agradezco porque me ahorran las clases de francés. Esa mujer que admite que oraciones como “Aquí todo el mundo le da por muerto de aquí a unos días” (455), suenan bien en castellano. O mejor todavía: “La cerradura está cerrada”. La cerradura está cerrada.

Ay, las erratas. En la lejanía, escucho como un diccionario Francés-Español se suicida. Me da rabia, porque estas editoriales no se pueden permitir fallos: para eso están las multinacionales. En cualquier caso, tanto Cabaret Voltaire como Jean-Baptiste del Amo (sobretodo, este último) mantienen su hueco en mi frío corazoncito.

Draculina dice que soy un blando.

Si os gustó El Necrófilo o El Perfume tanto como a mí, Una educación libertina os gustará más. Mucho más.

No os perdáis los enlaces de hoy, por favor. Y, como habéis adivinado, los paréntesis recogen el número de página, para que los cabareteros lo corrijan en la segunda edición, que la habrá. Yo es que soy así de bobo: trabajo gratis.

Bisoux, mis fantasmas.

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9 comments to El Jardín Literario: Una educación libertina

  1. sylvia dice:

    :-) )) Tendría compasión por la traductora pero si me dices que es catedrática, no la tengo. Te da una idea de cómo son -algunos- profesores que andan por las aulas universitarias. La hoja de papel también anda cara y supongo que por eso se habrán ahorrado el corrector. Ay, me quedo con el magnetismo del autor y la recomendación de la novela. Me he reído un rato con el post. Con eso también me quedo. Saludos!!

    • Daniel dice:

      Me alegro de que te haya hecho gracia… ya con eso vale la pena. Y no creas que no pensé en tí al escribirlo (por pertenecer al gremio), estoy seguro de que la traducción de este libro es muy complicada. Pero también, como señalas, la labor de una catedrática ha de ser irreprochable, estandarte de su excelencia… y que un mindundi como yo se percate de los fallos, no dice mucho a su favor. Así y todo, la historia vale la pena, sin duda.
      Un abrazo!

  2. Isabel dice:

    Vaya post apasionado… y! Te superas!
    Por cierto que excusabas de advertir lo de los enlaces, de hecho al ver más de los habituales, me entró curiosidad. Pero conste en acta que este post he tenido que leerlo dos veces, para que te quejes de los míos… :)

    Muy buena la señalización de erratas, la de las cerraduras cerradas es emocionante. Lo que da para debate es el enlace de Alberto Olmos, pero como no he leído ningún otro post suyo no sé si es el tono habitual. Hay alguna frase que se las trae: “la intención es una intuición que queda atrás cuando el resultado la sublima”. Le he dado algunas vueltas y no sé si entiendo lo que significa.

    Me parece muy bien que presumas de lo que hay que presumir. No te creas, a punto estuve yo de subir la página de tu dedicatoria. Claro que aún estoy a tiempo.

    Daniel, me ha encantado el post. Y los enlaces. La verdad es que me ha absorbido por encima del libro que lo motiva. Genial!

    Un abrazo!

    • Daniel dice:

      Guau! Muchas gracias, Isabel. Tú rompes esa teoría que Goio nos señalaba sobre que el bárbaro digital navega por la superficie de todo, tú no, tú venga a profundizar… en serio, no sé de dónde sacas tiempo. Respecto a Alberto Olmos, sí, suele tener ese tono y además, tantos admiradores como enemigos (muchos más su alter ego, Lector Mal-herido). A mí no me disgusta del todo, me parece sincero e inteligente en su versión digital, reconozco que no he leído ningún libro suyo excepto una recopilación de críticas de su blog. En cualquier caso, la reflexión que señalo me parece muy muy acertada, sobre la literatura contemporánea y lo que debería aportar. La frase que dices yo la entiendo como que laintención de escribir sobre un tema, con el paso de los años (los siglos, si quieres) se disuelve, desaparece, y lo que sobrevive es la universalidad, la grandeza del arte, la literatura. Yo que sé, si la Woolf escribió “Una habitación propia” con el ánimo de denunciar la situación de la mujer a principios de siglo, esa motivación, esa intención, empequeñece, desaparece, frente a la grandeza de la obra que es “Una habitación propia”, lo que ha trascendido y se continúa admirando. En resumen: que lo que Shakespeare pretendía con Romeo y Julieta (tal vez ganar un dinero?) no importa absolutamente nada. Lo genial es el texto.

      Bueno, esa es mi interpretación (me he enrrolladoooooo). La dedicatoria la pongo porque entre su letra, mi francés y mi móvil no hay quien la entienda… ;P
      Muchas gracias de nuevo por tus palabras y un abrazo!

  3. Goio Borge dice:

    Merece, entonces? No se trata de las pajas de un niño que vio las amistades peligrosas y se dedicó a reproducirlo? Bueno, bien, tal vez, nunca se sabe. Eso sí, has salido a la calle con la esa perra llamada ironía desatada. Bueno, qué coño, en realidad se trata de sarcasmo, el perro del vecino! Pero muy efectivo y divertido, I confess. Pero espero que el autor no cerrara efectivamente las cerraduras en el original…

    • Daniel dice:

      ¿Me está llamando perra desatada, maese Goio? How dare u! No lo puedo evitar, soy un adicto al sarcasmo, y sé que no es bueno… pero me da rabia que un texto de calidad sea maltratado y encima se note. Merece mucho la pena, de hecho yo creo que a tí te puede gustar mucho. Por lo que he leído, el chico se documentó (pero sin llamarlo así: el simplemente leía sobre lo que le gustaba, miraba mapas antiguos de París, etc) muy bien. No sé hasta que punto será cierto, ya sabemos cómo es esto del marketing. Pero sí, el libro merece mucho la pena. Nos queda la curiosidad de saber si la cerradura estaba cerrada, pero como en francés todo suena “como un látigo de seda”…
      Un abrazo

  4. [...] La traducción corre a cargo de Juan José Delgado Gelabert (no, tranquilos, fantasmas: no es de Lydia Vázquez Jiménez). Enhorabuena a Miguel por continuar con esa línea de edición tan [...]

  5. [...] cuando leo. Para avisar de lo que no encontraréis en mis libros. Y esa es otra: por bocazas, por críticas honestas, realistas, ácidas, lo que sea, me he ganado la animadversión de editoriales en las que, tal vez [...]

  6. [...] resumir. Este es un blog mayoritariamente de letras, donde cuelgo opiniones más o menos acertadas, más o menos irónicas. La Carretera, Teleshakespeare, el adiós a Agota Kristoff que nos legó El Cuaderno… y [...]

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