Sería imposible resumir todo lo que ha pasado este año, y la palabra “balance” me da cierta alergia, tanto por su connotación empresarial como por la sensación de obligado equilibrio que sugiere… en lo personal me han ocurrido muchas cosas, unas buenas y otras muy malas, así que intentaré ceñirme a los post del año (algunos solo vieron la luz en mi cabeza)como guía de esta… revisión.
Tienes mucho arte: este año he vuelto a visitar en Madrid la expo de Yves Saint Laurent, más completa que la de Coruña aunque peor presentada, sobretodo en cuanto a utilización del espacio. En mi corazoncito se quedan los trabajos de Roland Fischer en el cada vez más vacío Domus Artium, un espacio de ensueño que por culpa del politiqueo adolece de una muerte anunciada. No es el primer caso (hola, Centro Niemeyer) pero sí el que más me afecta emocionalmente, así como a nuestra amiga Fátima y a su hermano.
Amigos y amantes: en la memoria quedan las JMJ y toda la polémica que trajeron, la ilusión del 15-M y su contagio, así como la decepción al ver como un fuerte deseo de cambio no es suficiente para hacer que este llegue. Y por último, que siete años después de la legalización de mi matrimonio, ciertos ciudadanos aun duden sobre como se nombra. Y lo que nos queda.
Lo tuyo es puro teatro: Ser testigo del éxito y la presencia de Carlos Be en la capital es todo un honor. Quedaron sin crítica Locuras cotidianas, La extraña muerte de Ulrike M., La decisión de John, y tantas obras que, la verdad, he dejado de valorar en este espacio por mi falta de conocimiento en todo lo referente a las artes escénicas, a pesar de lo que disfruto con ellas. Respecto a las series, he seguido por vicio los enormes altibajos de True Blood, la adicción pausada a Mad Men y el descubrimiento de American Horror Story y la irregular Once Upon a Time. Una vez pasada la moda de los vampiros, el 2012 será un año de cuentos de hadas. Advertidos quedáis, fantasmas.
El jardín literario: Imposible resumir. Este es un blog mayoritariamente de letras, donde cuelgo opiniones más o menos acertadas, más o menos irónicas. La Carretera, Teleshakespeare, el adiós a Agota Kristoff que nos legó El Cuaderno… y muchos más que me dejo en el tintero. Sin duda, el libro que más he disfrutado este 2011 ha sido Tenemos que hablar de Kevin. Para el año que viene, espero con ganas su adaptación con nuestra bienamada Tilda Swinton y, por otro lado, el libro de un compañero de gremio al que he tenido el placer de conocer este año, así como a sus amigos eutelequianos: Angustia, de Jose Ángel Barrueco.
Fantasmas: Ah, no, esto es imposible. Es más fácil que Draculina se compre un bronceador antes que destacar momentos de esta sección. Digamos solo que las agradables sorpresas que me ha traído el tercer año del blog han sido mi motivación para mantenerlo, para compartir buenas noticias y otras miradas. En los enlaces de aquí y de allá se encuentran sorpresas, y detrás, personas.
Feliz año nuevo, mis fantasmas.

Que el nuevo año te traiga muchas nuevas e inesperadas sorpresas… Ya sabemos que las cosas malas vienen de sopetón, sin esperarse, y con alevosía. Pero de igual modo también lo hacen las cosas…¡nuestro último consuelo! Un abrazo,
Intensidad no ha faltado, ¿verdad? Besos para un cambio de año más!
Besos, para tí también, señor. Será un placer tenerte por aquí otro año, si tu quieres!
Me encanta ver como tus post se van llenando de enlaces y osadía. Un año enriquecedor, ciertamente intenso como dice Goio. Esperemos que las sorpresas que dice sylvia sean para bien…
Sin duda para ti, un año muy importante con esta guinda personal final.
Un abrazo múltiple!!!
Y mira que no soy muy fan de los enlaces… sí de la osadía. Me imagino que habrá de todo (como en botica), y casi mejor porque todo bueno sería aburrido. Digo yo, que nunca lo he probado. Un abrazo multiplicado! Biquiños!
Pero de igual modo también lo hacen las cosas buenas…quería decir ;D
Ya me imaginé… Bon any nou, Sylvia.